domingo, diciembre 17, 2017

Debut de local ante Motagua

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La primera vez que jugamos contra el Motagua en Costa Rica se dio en el marco de la Copa de Campeones de Concacaf de 1969, esta era la quinta vez que se realizaba este torneo y era la segunda vez en que Saprissa participaba.

Saprissa y Motagua clasificaron como campeones de sus respectivos países, los demás equipos que estuvieron fueron: el Jong Colombia de las Antillas Neerlandesas, el Somerset Trojans de Bermudas, el Comunicaciones de Guatemala, el Águila de El Salvador, el Violette de Belice, y Toluca y Cruz Azul de México.

El primer rival morado fue precisamente el Motagua, jugando el primer partido el 25 de mayo de 1969 en el Estadio Nacional de Costa Rica y el segundo juego el 1 de mayo en Tegucigalpa. Saprissa ganó la serie con un marcador global de 5 a 1, avanzó a la segunda ronda en la que eliminó al Somerset Trojans con global de 7 a 0. En la tercera ronda perdimos contra el Cruz Azul con global de 4 a 3. Al finalizar el torneo Saprissa ocupó la tercera posición.

Aquí les dejamos, la crónica (la extensa crónica) de La Nación de ese primer partido contra el Motagua.

La avalancha saprissita arrolló al Motagua: 4-0

Saprissa 4
Motagua 0

Cancha: Estadio Nacional

Hora: 8:17 de la noche

Árbitro: Valentín Gazo de Nicaragua

Guardalíneas: Guillermo Umaña y Alfonso Segura

Saprissa: Quesada, Solano, Elizondo, Heriberto y Montoya; Hernández y Umaña; Grant, Chico, Chavarría y Aguilar. También jugó Juan León

Motagua: Dubois, Benavides, Wells, Navarro, Meza, Geraldo, Hernández, Banegas, Da Silva, Abrusesse y Guifarro. También jugaron Jerez y Godoy

Anotaciones: Aguilar a los 19; Chico a los 60; Umaña a los 82 y Chavarría a los 86 todos para el Saprissa.

Arbitraje:

Mala actuación del silbante Gazo. Dejó pasar muchas faltas sin sanción; en otras ocasiones pitó sin criterio definido perjudicando a ambos equipos. Le regaló un penalty al Saprissa cuando nunca se justificaba la pena máxima por la cometida a Solano. En fin que el pito nicaraguense no pudo sacar una buena labor.

El Saprissa campeón de Costa Rica logró una contundente victoria de cuatro goles contra cero frente al Motagua, campeón de Honduras en el marco del campeonato de campeones de la Confederación Norte Centroamericana y del Caribe de Futbol, en partido jugado anoche en el Estadio Nacional.

El marcardor pareciera abultado; pero resulta un fiel reflejo de lo sucedido en el terreno de juego a través de los noventa minutos: dominio total del Saprissa que le resultó improductivo en la primera parte, cuando debió lograr una ventaja mayor del 1-0 con que finalizó la etapa. Fue en el período complementario cuando el campeón nacional logró sacar mayor provecho de su dominio territorial, ya que sus hombres de la vanguardia, que se habían mostrado aletargados en la primera parte, se dedicaron a lanzar balones contra la meta con resultados positivos. En cambio, un lanzamiento de penalty, cobrado por Juan León, y que fue un obsequio del árbitro Gazo para el cuadro local, fue contenido en estirón por el arquero Dubois.

El marcador contundente no deja lugar a dudas sobre lo que fue el partido. Superioridad amplia del Saprissa en sus desplazamientos; porque siempre jugó hacia adelante buscando el gol, facilitado por el desempeño por la tendencia hondureña de replegarse. Porque la realidad es que el Motagua pareció que venía por un empate, tratando de que no se abriera la cuenta. Volantes y entrealas jugaron retrasados; y los únicos hombres que jugaron al ataque fueron Abrusesse y el punta izquierda Guifarro. Y con esos planteos, frente a una defensa aguerrida como la del Saprissa, resultaba inútil tener alguna posibilidad de figurar en las cifras. Aunque la realidad es que el brasileño número 10 le dió mucha guerra a la defensa local; tuvo de vuelta y media a Walter Elizondo quien se vió obligado a algunas jugadas violentas, lícitas o ilícitas para evitar que se le escurriera con algunas posibilidades de buen éxito frente a la meta de Víctor Hugo Quesada.

El partido en su primera parte fue ampliamente dominado por el Saprissa; pero no fue un dominio territorial ante la inefectividad de los delanteros para probar suerte con mayor frecuencia frente al marco de Dubois. El terreno resbaladizo conspiró contra las intenciones locales por concretar. Así vimos a Chavarría, Grant, Chico, Aguilar perder balones que con un poco más de decisión – y también de equilibrio – pudieron enviarse a la meta. Pero fuera de la anotación de Aguilar y un balón que pegó en el tubo, la delantera morada hizo muy poco por aumentar la cuenta a pesar de que ocasiones las tuvo y en cantidad generosa.

Fue en la segunda parte cuando el cuadro nacional demostró su efectividad en la línea de vanguardia. Porque después de un ligero respiro del Motagua que se insinuó peligroso en dos o tres jugadas, el Saprissa volvió a retomar el control del partido. Siguió el dominio amplio, decisivo y comenzaron a caer los goles; Chico hizo el segundo con el cual los morados respiraron con comodidad; depués Juan León malogró el penal, que hubiera significado el tercero; pero pocos momentos después, Umaña, el hombre más esforzado del Saprissa, recibió justo premio a su labor, anotando un gol de magnifíca factura; y cuando el partido estaba en agonía el Flaco Chavarría al fin se dio cuenta de que los delanteros son para anotar; tomó un balón y después de sortear rivales, -hasta al arquero Dubois-, sacudió los cordeles para darles la puntilla a los visitantes.

El encuentro tuvo algunos pasajes violentos, que merecieron la expulsión de tres jugadores, dos del Motagua y uno del Saprissa: primeramente fueron a las regaderas Montoya y Da Silva; en un entrevero que se formó chocaron ambos jugadores; el brasileño se volvió para agredir al local, y éste lo recibió con los tacos por delante. Los dos fueron a las duchas; y ya al finalizar el partido, el zaguero Benavides siguió el mismo camino.

Pero lo cierto es que fueron esas de las pocas jugadas bruscas del partido ya que se jugó recio pero siempre a la pelota y raras veces al jugador.

La victoria no admite regateos; fue un cuatro a cero contundente, producto de la mayor efectividad del Saprissa y del flojo rendimiento ofensivo de los catrachos, ya que casi no tuvieron delantera a través de los noventa minutos.

El Saprissa

Ejerció amplio dominio en el campo, producto de un mejor accionar de sus diferentes líneas; el motor de la vanguardia fue Eduardo Umaña, uno de los hombres que con más decisión buscan el cuero. Le ayudó a medias Fernando Hernández, quien sirvió muchos balones, pero algunos de ellos con dirección equivocada. Eso le dio oportunidad a la vanguardia para que incursionara repetidamente por los predios catrachos, pero sin decidirse a lanzar balones contra la meta de Dubois. Esa indecisión para sacar provecho de los balones que llegaban por sus dominios, no les permitió a los dueños de casa aumentar la cuenta dado su dominio amplio y sin apremios.

La magnífica actuación de Montoya y Solano como zagueros alas fue decisiva para que los aislados delanteros del Motagua no pudieran infiltrarse en las zonas locales; porque Walter a quien se le dio la custodia de Abrusesse, se vio en constantes apuros para contenerlos. Y Víctor Hugo en el marco tuvo muy poco trabajo, ya que le llegaron algunos globos y uno que otro balón rodado sin aparente peligro para su meta.

Fue en la segunda parte cuando el Saprissa se decidió no sólo a jugar sino a buscar los goles; y el propósito le dio buenos resultado; porque arrinconó al Motagua contra sus propias posiciones:; comenzaron los gambeteadores como Chico y Chavarría a desorganizar la defensa, y el resultado no se hizo esperar. Los corpulentos zagueros del Motagua, cansados y confundidos, nada pudieron hacer por evitar la debacle.

El Saprissa volvió a reeditar su excelente actuación frente al Olimpia y anoche despidió al bicampeón de Honduras con una sinfonía de goles, que pudieron ser más si los delanteros se lo hubieran propuesto desde los minutos iniciales.

El Motagua

Vino a defenderse; a buscar el empate; y frente a un equipo de tantos recursos como el Saprissa, el propósito les falló; porque no basta encasillarse en su propia zona cuando el enemigo tiene jugadores habilidosos, de gambeta corta, que en cualquier momento pueden desorganizar una defensa. Por eso el Motagua equivocó el camino, ya que el amplio dominio que ejercieron los locales, fue facilitado en gran parte por el accionar netamente defensivo de los visitantes.

El Motagua juega bien; da espectáculo, pero sus posibilidades de gol anoche fueron remotas. Tiene tres brasileños en sus filas que dan espectáculo; porque saben mover el balón y se adornan con las fintas; pero eso cuenta muy poco en el resultado numérico de un partido. Necesitaba el Motagua hombres que dejaran el lucimiento personal y se dedicaran a pelear el balón palmo a palmo: dejar un poco sus posiciones defensivas y pasar a la zona de enfrente a buscar la igualada. Porque lo cierto es que el Saprissa estuvo en ventaja de un gol contra cero durante 65 minutos; y el Motagua hizo muy poco para buscar la paridad en los guarismos.

La defensa comenzó bien; pero a poco de iniciadas las acciones, se le vio atolondrada, sin dirección para los despejes; lanzando balones fuera de la cancha en una demostración de incapacidad; y ya en los tramos finales cedió terreno, ya que ni sus volantes le ayudaron a detener la avalancha saprissista.

Muy poco que verle al equipo en su aspecto individual; porque el que más se vio fue el brasileño Abrusesse; pero todos querían jugar para él; nadie se aventuraba por los predios defensivos saprissistas por su propia cuenta, sino que todos los servicios convergían en el número 10; pero éste estaba muy bien vigilado y nada pudo hacer por lelvar cifras al marcador; los demás se limitaron a empujar balones hacia adelante, pero sin plan definido; ni forzar las jugadas para llegar hasta la meta de Quesada. Por eso el Motagua se quedó en blanco, ya que no tuvo oportunidades de figurar en el marcador; porque sus hombres hicieron muy poco para lograrlo.

Resumen

Un juego movido, que deparó a la clientela y en especial a la afición morada un triunfo amplio y contundente siguiendo la racha de victorias sobre los equipos hondureños. Un primer tiempo de amplio dominio, sin sacar el debido provecho; y una segunda parte, donde los delanteros se dedicaron a buscar el marco con decisión y lograron el propósito.

Pudo ser mejor el juego, pero la cancha resbaladiza no se prestó para el lucimiento de los actores; porque cuando los locales tuvieron múltiples oportunidades de enviar los balones al marco, fallaron aparatosamente por el irregular estado del terreno. Fue un partido por lo menos entretenido, ya que en la segunda parte, los goles anotados le dieron mayor colorido al espectáculo.

En los últimos tramos del partido entró Juan León para reforzar la defensa; pero este jugador nada hizo; se le vio atolondrado, desenganchado, y sin dirección para los servicios; y el colmo de la inefectividad llegó cuando no pudo anotar el disparo de penalyy que fue bien parado por el arquero Dubois.

En síntesis, que fue un gane cómodo, lo que le permite al Saprissa viajar con tranquilidad el primero de mayo a Tegucigalpa, para el partido de vuelta, frente al mismo enemigo de anoche.

Esperábamos más del Motagua; pero a la hora de las realidades, se nos mostró como un equipo defensivo, y nos quedamos con las ganas de ver la pólvora de sus artilleros, ya que el arquero local, pasó una noche tranquila ante la inoperancia de los delanteros rivales. En cambio Dubois tuvo mucho trabajo, anduvo a los revolcones en el pasto y le colaron cuatro goteras en su caseta.