domingo, febrero 18, 2018

Klinsmann en la Cueva

El día que se enojaron los alemanes

790Lecturas
Periódico La República

Corría el año de 1988, eran tiempos en que grandes equipos acostumbraban visitar nuestro país, nuestra Sele tenía CERO participaciones en campeonatos mundiales y Alemania venía de perder la final de México 86 ante el Argentina de Maradona y ya se preparaban con nuevas figuras para el mundial del 90, en el que se vengaron de Maradona y compañía y salieron campeones en Italia. Algunos de esos jugadores vinieron a jugar un partido amistoso en el estadio Ricardo Saprissa.

Se dice que el partido iba 0-1 con gol de Jurgen Klinsmann, goleador sensación de la Bundesliga y nueva figura de la selección, hasta entonces todo iba normal, Saprissa buscaba ansiosamente el empate hasta que el técnico holandés Arie Hann (parte de la Naranja Mecánica finalista en los mundiales del 74 y 78) se hizo expulsar, el Stuttgart se nos vino encima y se fueron con 5 goles a favor.

“El Stuttgart jugaba cauteloso, pero hubo una bronca en la banca y el árbitro (José Luis Vargas) nos hizo un daño, porque expulsó al entrenador, Arie Haan. Él llamó a dos jugadores a la línea y les dijo que no tuvieran piedad con ese equipo. Y en 20 minutos anotaron cuatro goles y ganaron 5 a 0” comentó alguna vez Roger Flores con el periódico La Nación.

Foto: Simon Bruty / Allsport/Getty Images | Klinsmann celebra su gol en la final de la copa UEFA en mayo de 1989 contra el Napoli.

Estos son los datos del juego y la reseña de Sergio Fernández Solano para el periódico La República.

Alineaciones:

Saprissa 0: Miguel Segura, Edwin “Sarapiquí” Salazar, Roger Flores, Alexis Camacho, Vladimir Quesada, Carlos Santana, Carlos M. Hidalgo, Alexander Guimaraes, Hernán Médford, Evaristo Coronado, Rafael “Wally” Solano

Stuttgart 5: Immel, Schaeffer, Strehmel, Hartman, Mirwald, Buchwald, Allguewer, Schroeder, Poschner, Klinsmann, Schretere
De cambio entraron Baumann, Jueptnery Bufka.

Asistencia: 9843 aficionados
Recaudación: 2.453.400 colones

 

La reseña

El Stuttgart de Alemania Occidental, se olvidó ayer de la amistad con los costarricenses, después de la expulsión de su técnico Arie Hann y crucificó al cuadro morado con 5 goles que dejaron al desnudo las deficiencias del fútbol nacional.

La expulsión del manejador alemán Arie Hann fue un monumento al subdesarrollo de nuestro fútbol, que sigue estancado tanto desde el punto de vista competitivo, como de organización.

El técnico dijo que era injustificable que en un partido amistoso se diera esa situación y su opinión se hizo sentir luego en la cancha, cuando sus “pupilos” cobraron la ofensa, crucificando a los morados.

Comentario

El lógico ganador tenía que ser el conjunto germano por las características de su juego: desplazamiento rápido, marcación, rotación y aprovechamiento de las oportunidades frente al marco rival.

El rpimer periodo dibujó en la cancha las diferencias que existen entre los alemanes y costarricenses en materia de fútbol. Mientras que los visitantes necesitaban un par de pases para llegar al área de Miguel Segura, el Saprissa gastaba la pelota en la media cancha, para cederla finalmente a un contrario.

Por eso en la primera parte el arquero Immel estuvo de vacaciones, yo creo que ni conoció a los delanteros morados.

El primer gol del Stuttgart cayó a los 39 minutos, cuando Vladimir Quesada le regaló la pelota al delantero Klinsmann, quien solamenteo soltó el gatillo para fusilar a Segura.

La debacle

En la segunda parte, el Saprissa comenzó a manejar mejor la situación, había llegado un par de veces con Medford (el mejor ayer por los nuestros), así como con Coronado y “Wally” Solano, hasta que se presentó la situación con el técnico Haan.

Hubo un problema entre el manejador alemán y el delegado de Saprissa, por lo que el árbitro José Luis Vargas ordenó su expulsión. Pasaron varios minutos antes de su abandono y luego la situación varió completamente.

Los alemanes se sintieron ofendidos y comenzaron a encerrar al equipo nacional, hasta que el delantero Klinsmann, puso la redonda en la red morada en dos ocasiones, primero a los 25 minutos de cabeza y luego alos 29, dejando un defensa tico desbalanceado, para luego enderezar y fusilar de pierna izquierda.

Pero por si fuera poco, su compañero Schvetterle, hizo dos tantos más. El primero a los 37 minutos, dejando a dos defensas como dormidos al frente, mientras disparaba y luego a los 43 minutos con un balazo que Segura no vio pasar.

No hay más que decir, nuestro fútbol demostró su pobreza, frente a un equipo que se despidió ayer a lo grande.

Deja un comentario