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Crónica: Alajuelense 0 – Saprissa 1 | Saprissa con una mano en el título | 3 de mayo, 1953

📰 Fuentes originales: Publicado en La Prensa Libre, edición del lunes 4 de mayo de 1953 y La República del 5 de mayo de 1953.. Transcripción: Monstruo Locura — el medio saprissista más antiguo de internet.

Contexto histórico

El campeonato de fútbol de 1952 llegaba a su recta final en mayo de 1953. Era la edición número 32 del torneo de Primera División, y la cuarta participación de Saprissa en esa categoría.

Diez equipos tomaron parte en la competencia. Siete de la provincia de San José: La Libertad, Gimnástica Española, Orión, Universidad de Costa Rica, Saprissa, Uruguay y Moravia. Los restantes tres de otras provincias: Alajuelense, Cartaginés y Herediano.

El torneo se disputó en una única vuelta de todos contra todos. Los seis campeonatos anteriores habían sido conquistados por equipos fuera de la capital.

Al momento del clásico ambos equipos llegaban invictos, Alajuelense lideraba con 14 puntos pero este era su último partido del torneo. Saprissa, en cambio, llegaba con 10 unidades y compromisos pendientes ante los coleros UCR y Moravia. Si los manudos ganaban salían campeones, si Saprissa ganaba ocuparía ganar 3 de los 4 puntos restantes.

💜 Mientras tanto en Costa Rica: El país se preparaba para las elecciones generales en julio. Estas eran las primeras elecciones tras la guerra civil del 48. Por primera vez, mujeres, analfabetos y afrodescendientes podrían votar.
Anuncio para la transmisión del clásico. La Prensa Libre, 2 de mayo de 1953
Anuncio para la transmisión del clásico. La Prensa Libre, 2 de mayo de 1953

Al Saprissa se le abren las puertas del Campeonato al vencer al Alajuelense

📜 Transcripción fiel del texto original

La Prensa Libre, lunes 4 de mayo de 1953

El triunfo Saprissista fue por la mínima uno por cero
El goal de la victoria no fue el resultado del mejor desempeño del conjunto morado sino el de un error de Carlos Alvarado

Al Saprissa se le abrieron las mejores posibilidades para obtener el campeonato Mayor de Fútbol al triunfar, en la mañana de ayer, frente al Alajuelense, 1 por 0.

Este partido había despertado gran expectación, no solo porque él era decisivo del torneo superior, sino porque ambos contendientes eran dos de nuestros mejores cuadros. Eso aseguraba dos cosas: que la lucha tenía que ser decisiva, y que el cotejo tendría características de mucho fondo, y por ello el espectáculo, sería a todas luces, interesante y emotivo.

La concurrencia fué enorme. El Estadio Alajuelense insuficiente para darle cabida. Se llenó totalmente todo cuanto espacio hubo alrededor de la cancha.

Después de cumplir un preliminar entre dos equipos cantonales de Grecia y Palmares, que quedó empatado a un goal, los cuadros Alajuela y Saprissa, hicieron su ingreso al campo, siendo cada cual recibido con atronadoras hurras por parte de sus admiradores.

Cuando el referee del cotejo, señor Herrera, llamó a juego, los equipos alinearon en la siguiente forma: Alajuelense: Carlos Alvarado en la puerta; Eric Molina; Ibo Quesada y Lendro, en la zaga; Chona y Mostacilla González, como volantes; Retana, Fredy Zamora, Solano, Araya y Córdoba, en la línea delantera. Saprissa: Cholo Sanabria en los palos; Hernández, Catato Cordero y Alex Sánchez como zagueros; Valenciano y Tulio de medios volantes; Herrera, Melo, Láscarez, Alvarado Murillo y Saningo, en la línea de los ágiles.

Saprissa posa tras derrotar a Alajuelense de visita. La República, 5 de mayo de 1953
Saprissa posa tras derrotar a Alajuelense de visita. La República, 5 de mayo de 1953

Movido el partido, los dos cuadros iniciaron algo así como un tanteo, para tomarle el pulso al contrario. Fué un ir y venir del esférico, sin mucha clase. Después el juego se fué ordenando, y las acciones, aunque poco definidas, se plantearon en el centro de la cancha, con dominio, alterno, sin gran labor frente a las porterías, las cuales, aún a los diez minutos de iniciado el pleito, no habían sido probadas. Siguió luego algo así como un ligero dominio del cuadro manudo, que actuaba con más fibra, sin lograr adentrar mucho el cuero, pues Valenciano y Tulio en los volantes, cortaban con efectividad, y si no, eran Hernández y A. Cordero, quien ayer se superó, los que salían a asistir, o Catato que daban fin a los empeñosos intentos del Alajuelense.

El partido fué tomando colorido, y el Saprissa, al principio nervioso, fué asentándose, y su juego ya peculiar, a pases, se fué desarrollando con preciosismo y lucidez.

A los diecisiete minutos sucedió lo inesperado. En una entrada por el flanco derecho del Saprissa, Herrera recibe el esférico y avanza por su línea, Leandro trata de cortar, sin lograrlo. Herrera se adentra y manda, no un disparo, porque no lo fué, sino algo así como un servicio muy pegado a la grama, cruzando el cuero por frente a la puerta de Alvarado. Este ve venir la pelota, y salió a interceptarla, en forma tan deficiente que se le escurre por debajo del cuerpo y, suavemente, se anida en la red alajuelense. A un gran portero como lo es Carlos Alvarado, que hasta entonces no había tenido aún peligro de importancia frente a sus palos, se le cuela un goal que no se le habría ido, ni a un principiante.

Gol de Rodolfo Herrera. Foto Coto. La Republica, 5 de mayo de 1953
Gol de Rodolfo Herrera. Foto Coto. La Republica, 5 de mayo de 1953

Ese goal, sorpresivo para todos, llevó ánimos y confianza al team morado. Y surge el juego afinado de los de la “S”, ahora con más tren. Una construcción a base de servicios y de ritmo ante el cual, la zona defensiva alajuelense tenía que jugarse entera. Labor en la que el hombre más batallador era Chona Rojas, quien se multiplicó, y el que más clase daba, Eric Molina. El resto, animoso, pues Ibo Quesada, bien situado, estuvo devolviendo bolas, Leandro empeñoso apenas, y Mostacilla, que se dedicaba, más que todo, a surtir la línea ágil.

El aspecto del juego cambió; el dominio inicial del plantel negrirojo, desapareció, para situarse ahora en el bando bumbeliano. En efecto, cuando el silbato del árbitro anunció la terminación del primer tiempo, se jugaba en el vestíbulo alajuelense, con mucho apuro.

📰 Nota: la crónica dice “bumbeliano”, en referencia al técnico morado Otto Pedro Bumbel. Hoy le diríamos la Bumbeneta.

Al iniciarse la etapa complementaria, el alajuelense logra situar, de nuevo su característica agresiva y vuelve a dominar las acciones, pero ese empeño tuvo que ceder ante la forma desarticulada de su línea ágil, cuyo juego era desbaratado por la línea de defensa, bastante cerrada, del Saprissa. En efecto, los ágiles alajuelenses evidenciaron voluntad y esfuerzo por mejorar la situación manuda en el score, pero todo ese empeño era totalmente ineficaz, entre delanteros que no estaban acoplados. Retana con arrancadas vigorosas, lo mismo que Araya y Córdoba, pero sin ligamento conjuntivo. En esa forma sus envites eran fácilmente cortados, y sus servicios casi siempre para el contrario. Y esa defectuosa labor se mantuvo a lo largo de los noventa minutos, pues aun cuando tuvo ocasiones de empatar, faltó dominio en el esférico para hacerlo, y el pase exacto, para definir la situación.

No sucedía lo mismo en el Saprissa en donde sí hubo más armonía, no sólo entre la zona defensiva, sino también que la construcción en la línea ágil ligaba mejor, adentrando el esférico con exactitud y peligrosidad. Alvaro Murillo, convertido en el constructor de siempre, lo mismo que Melo, Láscarez con la garra con que él siempre actúa, y Herrera, veloz y peligroso. Saningo, cumpliendo sin destacar. No obstante el Saprissa, pecó como siempre, del servicio en exceso, y de falta de remate.

De los dos porteros, con todo y que Carlos Alvarado fué batido una vez, quien más trabajo tuvo fué Cholo Sanabria, sobre todo en el segundo tiempo.

En los tramos finales del partido el juego se efectuaba casi todo en área de los capitalinos. Láscarez había bajado, lo mismo que Herrera a la defensiva, y el desempeño alajuelense por conseguir un goal fué constante, tanto que el Saprissa dió varios corners que los alajuelenses no supieron aprovechar. A los 36 minutos el empate estuvo por producirse en meleé frente a la puerta de Sanabria. La pelota anduvo suelta, y no obstante la desesperada acción de los delanteros alajuelenses, todos se atolondraron y, en última instancia la jugada fracasaba, más que todo por falta de aplomo en las intervenciones. Al expirar el encuentro el juego era casi todo en zona del Saprissa, este hacía una que otra arrancada, y el esférico regresa frente al Cholo Sanabria. Había sin embargo un hombre que desbarataba todos los intentos alajuelenses, y ese era Catato Cordero, actuando con colocación soberbia, elegante y definido.

El silbido final se encargó de anunciar la terminación del encuentro con el triunfo del Saprissa 1 por 0.

El partido, en general fue bueno, bastante parejo en las acciones, cada cual con su modalidad.

El plantel alajuelense debe hacer y afinar su conjjunto y debe de dominar más el esférico. El Saprissa lo que necesita es más remate. Son dos buenos cuadros que ayer dieron un buen partido.

La labor del referee Herrera fue buena. Tuvo uno que otro error al sancionar los offsides. Procuró mantener el partido dentro de una disciplina que hizo imposible que se produjera ningún incidente.

El público, no obstante ser numerosísimo, se mantuvo correcto, celebrándose el encuentro sin el menor contratiempo.

El delantero alajuelense Fredy Zamora fue cambiado en el segundo tiempo por Rodrigo Quesada, y en el Saprissa, Melo fue sustituido por Espeleta.

El triunfo del Saprissa, como lo dijimos al principio, le abre las puertas para traerse, para San José, después de muchos año de mantenerse en provincias, el título del Campeonato. Será algo que celebrará con creces la fanaticada del futbol capitalino.

Así quedó la tabla luego del clásico.
Así quedó la tabla luego del clásico.

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