Hace 30 años, José Francisco Porras llegaba a Saprissa
Tres días después de firmar con Saprissa, el joven portero habló con La Nación sobre su llegada, la competencia por el puesto y lo que esperaba encontrar en el equipo.

Hay documentos que vale la pena rescatar del archivo, por ejemplo este.
El 12 de agosto de 1996, José Francisco Porras firmó con Saprissa. Tenía 23 años, venía de Carmelita y llegaba para competir por el puesto que dejaba Erick Lonnis, que había salido a Colombia.
Tres días después, el 15 de agosto, La Nación publicó una entrevista con el nuevo portero morado.
Porras apenas empezaba su historia con Saprissa. En aquel momento hablaba de su llegada como una nueva etapa en su carrera y tenía claro que ganarse la titularidad no iba a ser sencillo. Porritas llegaba como refuerzo, a jugar junto a Paul Mayorga y Kurt Kelly que también aspiraban al puesto.
“¿Cómo espera alcanzar la titularidad?”, le preguntaron.
“Con trabajo, sacrificio y una adecuada preparación”, respondió.

Una negociación complicada
Porras contó que el interés de Saprissa apareció desde el inicio de la pretemporada. Primero conversó con el cuerpo técnico (el técnico era Carlos Watson) y después con los directivos, hasta que finalmente llegó el acuerdo.
Pero la negociación entre Carmelita y Saprissa no fue tan sencilla.
Según explicó, Carmelita pretendía quedarse con todo el dinero de la venta. Porras consideraba que él también debía recibir una parte.
“Me negué a firmar pues consideré que merecía un porcentaje de la negociación”.
Después de varias conversaciones llegaron a un acuerdo y Porras firmó por dos temporadas.
Cuando La Nación le preguntó cuánto había pagado Saprissa por su ficha, no quiso dar la cifra.
“Sólo le puedo decir que el cheque tenía varios ceros”, respondió entre risas.
Y todavía agregó:
“Creo que pagaron más de lo que merezco”.
Porras calculaba que había recibido entre un 15% y un 20% de la negociación.

“Se trata de un equipo grande”
Para Porras, llegar a Saprissa significaba asumir una responsabilidad importante.
Venía de una buena etapa en Carmelita, donde decía haber recibido el respaldo de compañeros, directiva y aficionados. Incluso había tenido ofertas de equipos de El Salvador y de Turrialba, pero había decidido continuar en El Carmen.
Ahora le tocaba ponerse la camiseta morada.
Cuando le preguntaron qué representaba llegar a Saprissa, respondió:
“Lo tomo como una etapa más en mi vida. Implica mucha responsabilidad”.
Y explicó por qué:
“Se trata de un equipo grande, con una afición exigente, acostumbrada a ganar siempre, adentro y afuera”.
Su conclusión fue bastante clara:
“Saprissa es protagonista permanentemente”.
¿Y cómo se veía como portero?
La entrevista también nos deja conocer cómo se describía Porras en aquel momento.
Cuando le preguntaron cuál era su mayor virtud como portero, respondió:
“El juego aéreo”.
¿En qué tenía que mejorar?
“En muchos aspectos, pero me los reservo”.
También contó una experiencia curiosa que había vivido poco antes en Corea.
Supuestamente iba a jugar con el Lucky Goldstar, pero cuando llegó se encontró con que el equipo ya tenía un portero ruso. Intentó buscar otras opciones, aunque finalmente no pudo concretar nada y permaneció cerca de un mes en el país.
Durante ese tiempo se hospedó en la casa de los padres de Jeaustin Campos, a quienes recordó por el buen trato que recibió.
Todo eso formaba parte de la vida de Porras en aquel momento: acababa de llegar a Saprissa, estaba recién casado, continuaba sus estudios de Administración de Empresas y tenía por delante la competencia por el puesto de arquero.
Y lo bonito de leer esta entrevista 30 años después es que nosotros ya sabemos cómo terminó aquella historia.
El joven que en agosto de 1996 hablaba de ganarse la titularidad terminó defendiendo nuestro arco durante una época dorada de Saprissa y convirtiéndose en uno de los porteros más queridos de la historia morada.
Pero eso Porritas todavía no podía saberlo cuando conversó con La Nación aquel 15 de agosto. Para él, en ese momento, apenas comenzaba una nueva etapa.
📂 Del Archivo
José Francisco Porras, en su primera entrevista como jugador de Saprissa.
La Nación, 15 de agosto de 1996.
Fotografía de los 90 de la portada: Hernán Rodríguez.



